
¿Por qué cuando estamos enamorados nos cuesta darnos cuenta? Y cuando tenemos ya indicio de aquello, ¿por qué nos cuesta aceptarlo? y cuando empezamos a aceptarlo, ¿por qué empezamos a encontrar "peros" en la pareja del género opuesto?
No lo sé. La verdad es que me hago estas preguntas pero las respuestas que hallo no son absolutas. Esta generación me tiene los nervios de punta. Llegado a cierto punto, ha sido fácil crear corazas para ocultar temores propios y a determinada etapa tenemos tantas corazas para tapar nuestros miedos, tanto infundados como adquiridos, y me pregunto yo ¿acaso también le tenemos miedo al amor?
Dentro de una cultura que nos ha hecho creer a los jóvenes que tenemos el mundo en nuestras manos y podemos ser personas integrales: éxito económico, personal, profesional y social a la vez, no se da cuenta que la carga es demasiada. Y tenemos miedo de fallar.
Y si tenemos miedo a enamorarnos, ¿no esta pasando algo raro en ese sistema? Qué es lo que esta pasando de malo realmente para llegar a esa situación. Si la cultura, la sociedad nos dicta que podemos tener de todo y siempre merecemos más, ¿es político ser exigente en el amor? En la práctica, la fuerte inclinación emocional hacia el sujeto X se debe a la presión de específicas circunstancias.
Pero tenemos miedo. Miedo a que nos rompan el corazón una vez más después de arriesgarlo todo de nuevo (Tortura Cíclica), miedo que paraliza la razón y autocompasión: "Eres demasiado buen@. No te merezco" (Inseguridades), miedo de estar con una persona que no nos valora realmente (Leyes de Reciprocidad), miedo de fallarle a ese ser que es perfectamente complementario para nosotros (Incompetencia), miedo de enamorarnos de la primera persona que cojemos sólo para no sentirnos solos (Callejón sin salida), miedo de que nos vuelvan a engañar (Deformación de la confianza y golpes bajos a la buena disposición)...
Si, en el fondo le tenemos miedo al amor aunque no lo aceptamos abiertamente. Le ladramos en la cara como perros rabiosos, le disparamos a matar sin pensarlo dos veces... Preferimos la amistad mil veces antes, que siempre es una base segura y regresamos a ella siempre, porque es nuestra nave nodriza social.
Es por eso que estamos con todos y a la vez con nadie. Es por eso que algunos actúan así... y otros actuamos peor. Es por eso que hacemos lo que hacemos. Es por eso que las cosas están como están
¿Qué propongo? Mi propio antídoto: dejemonos de tantas vainas. Practiquemos el HAMOR libremente ya, abandonemos de una vez por todas tanta mierda conceptual y guerras con el género opuesto. Hagamos del hamor todos los ideales que el amor no pudo ser. Hagamos el hamor.
Nota: administrar vía oral, intravenosa, nasal o supositorio. Pero administremenlo a la fuerza y de urgencia ya, porque ni yo misma puedo con mis propias cáusulas de salvación.